Páginas

30.12.13

Recordatorio 2013 // Reminder 2013

                                                                          
 Hola a todos!!

   Bueno, he de decir que estoy muy contenta. Este 2013 me ha regalado muchas sorpresas. Haciendo memoria recuerdo que publiqué mi primer poemario El Alma en Verso allá por febrero, además me mudé a Granada donde soy muy feliz. Vivir en un sitio tan inspirador es una delicia. Comencé mis estudios en CCPolíticas y de la administración y Derecho, en una facultad preciosa llena de arte y historia, donde he conocido a personas maravillosas que iluminan mis días. Ahora, acabo de publicar mi segundo poemario Otoño Alado, lleno de innovaciones y con una madurez más presente que en el anterior. Lo presentaré en enero en esta exquisita ciudad, que ya siento como mia, como si me hubiera llamado desde hace mucho, mucho tiempo. Y saldrá a la venta poco después en todos los puntos de venta oficiales, librerias, y Amazon para los amantes de la literatura digital. En todo este año 2013, muy bueno en la mayoria de los casos y no tan buenos en otros, he tenido a la persona más especial que hay en mi vida como apoyo incondicional: mi madre. Y ahora, escuchando a un grupo que consigue trasformar la poesía en música, The Chinese Birdwatchers,  retomo las delicadas piezas que han compuesto mis días...



12.9.13

Temeroso aroma a sed


    Culminó la visita sin vocales. Parpadeó segundos de temida soledad. Se evaporó en la noche susurrante. Contagió mi vida de aura sofocante. No lo desgarró mi imaginación, me lo regaló un astro desafilado que, rotando por los universos, se golpeó el alma con notas de esa cálida y templada música que tú haces. La elaboras con tu presencia... Aportas a mi cuerpo miles de tonalidades que me exploran el ser, mas no hallo la forma de hacertelo saber. ¿Cómo podría yo entregarte, apenas, una pequeña porción de lo que me haces sentir?. Me gusta tanto la manera en que palpas las constantes de lo que llamamos vida...

    Es diferente y lejano, y de una amabilidad desconcertante... Se me enreda entre el pecho y la razón a mayor número de veces en que lo intento desatar. Es una catástrofe su vida, su aroma a sed y su perpetua aprensión a beber. ¿Por qué? Yo quiero recortar los miedos que me enamoran al visitar los pasos que cautelosamente da. Onduladas vibraciones, la tierra que me presta para morir. Tras las paredes parece escuchar mi débil latir. Golpea la última nota bajo el suelo húmedo donde los entes vuelven a nacer.


                                                                         Licencia Creative Commons

3.9.13

Huir


Saltas

queriendo escapar.

Saltas

huyendo de lo real.

Saltas

ocultándote.

Despegas  los pies
                   alzas.
mas no te

desde ese suelo;

sin saber, (lo abrazas)

                                Silencio
                           
                                                   Silencio

No entiendes 

el desastre,

gritando sin voz

a tus extremidades.

Diluvios,

incoherencias;

saltos de un pez

creado en tierra.

Y vuelve,

Y vuelve,

Y vuelve

                                      el silencio...

Mi voz es muda

en tu universo.




                                                                     Licencia Creative Commons


                                     

2.9.13

Desvío

Son las flores

que al viento lanzas

las grietas 

que destruyen mi casa.


Las corrientes externas

diluyen el fuego

quebrantando la razón

de los segundos de antaño.


Armonías

que son mi paz

y mi desconsuelo.


Siendo tan tuyo

este verano,

siento tan mío

este frío invierno.


Licencia Creative Commons

1.9.13

Agua clara




Me dejaría beber

por tus ojos;

agua clara

de mi insomnio.


Me dejaría llevar

de tu mano,

arrastrando el corazón.


Desearía ser canción tuya,

cual entonas cada día,

sentir la brisa pasar

ahogado en dulces anhelos.


Amaría ser sentido tuyo

en los sueños únicos;

mi vida un dulce amparo

acomodada en tu abrazo.



Licencia Creative Commons

24.8.13

Al diluvio inexplicable


Despiezame
en tres partes.
Quédate
la mejor de ellas.
Un deseo,
un latido,
un secreto.
Arrójame
al tormento.
Al diluvio inexplicable
de estos labios
que ahora sello.
Una aurora,
tu presente
y un letargo,
tu agonía.
Un amante 
en mi mente:
Claustrofobia 
de mi vida.


Licencia Creative Commons

10.8.13

Navegantes en el aire


   Durante unos segundos me evaporé. Me esparcí por el aire y me arrastré por el suelo mientras el mundo caminaba. Caminaban sobre mí. Me contuve durante otros instantes y me adentré en los pulmones de aquellos que no desean respirar más. Me abrí paso por sus venas  y me arraigué  en las espinas clavadas, de cada uno,  en su piel. Sentí el sufrimiento, el acongojo, las cascadas interiores que luchaban por salir...  Me aproximé a sus pestañas y golpeé, sin querer, sus almas tan llenas de melancolía... Y en sus susurros, en la oscuridad de la noche, me embarqué como el que viaja sin vela por el eterno océano.

 Las  sonrisas se apagaron, se apagó el dolor, se llevaron su amor a cuestas, como un peso infinito que nadie quiso escoger. Y yo volví, arrastrándome por ese suelo, cada día sin luz, cada noche cerrada...

 A veces, me dejo elevar y los visito, por ese terreno por donde ahora navegan, y les regalo los sentimientos que se dejaron mientras vagaban por las calles de esta caótica Tierra. Y ellos me regalan fragmentos de ilusiones que olvidaron en los conciertos mudos de sus órganos muertos. Ahora no tienen más gobierno que el de su corazón, y recogen los lamentos lanzados al viento por otras almas sin dueño, cambiando las órdenes del destino. Son, ahora, libres para hacer libres a quienes no pueden serlo, si son capaces de escuchar el sonido del viento.


                                                                            Licencia Creative Commons
 

                                                                           
                                                                  Coldplay- Trouble

9.8.13

Al miedo


              ¿A qué saben

las flores ahogadas

por manos ajenas?


¿A qué huele la noche

mientras duermes?


¿A qué juegan

los que no tienen

con qué jugar?


Ovejas negras

las olas del mar;

unidas compañeras.


¿A quién mece el sueño

cuando nadie padece?


¿A quién persigues,

en la madrugada,

tras el ventanal?


Reloj sin son,

¿cómo emprender

el camino?




Licencia Creative Commons

Fugaz

              Teje con tus manos

mi ilusión inerte.

Revíveme toda;

compra con cariño

mi deleite.

Apágame con la pena

de tu sombra.



Licencia Creative Commons

7.8.13

Revista "Letras de Parnaso"


Hola a todos,

Lo sé, llevo un par de semanas que no he publicado nada. Se ve que la inspiración, al menos en mi caso, ha cogido vacaciones... pero no creo que dure mucho, que ya va apareciendo por los rincones.

   En esta ocasión os traigo la edición 11 de la revista Pellicer "Letras de Parnaso"  donde colaboro, más exactamente, en la página 33 con un poema y un microrrelato.

         Podeis verlo pinchando sobre este enlace:  Revista "Letras de Parnaso" nº 11

Espero que lo disfruteis.

23.7.13

Rincones sedientos



     
      “Arrinconémonos en los confines innecesarios del mundo”.  Soñamos que nos perdemos y que no queremos ser encontrados pero en las ensoñaciones contemplamos a alguien que se adelanta, que se acerca en esa soledad perfecta que habíamos creado con tanto esmero y delicadeza. Y, por qué no decirlo, repleto de llanuras polvorientas. Alucinaciones o desvelos en la noche, cortinas que bailan con la brisa, esa compañera que se acerca y se aleja, como un amante en pecado.  Sortijas danzando, entonando melodías  con esa sobriedad que sólo la elegancia conoce. Surtidores de amor por los rincones donde habitan las pérdidas y las incertidumbres olvidadas. Es esa frescura nocturna la que nos hace desviarnos de los charcos del invierno. Inviernos permanentes en que recuperamos el sentido. O puede que lo perdamos…  Vibraciones solitarias que recorren el cuerpo, la vida, en las entonaciones de esa música, como un maremoto sorprendiendo.  Y desolaciones en las despedidas sedientas cuando el manto brillante entra por las puertas. Y de nuevo, ante las llanuras polvorientas me encontraré tejiendo con lazos la oscuridad deslumbrada por imaginaciones encendidas.






Licencia Creative Commons
Rincones sedientos por Arantzazu Mora Bellido se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

14.7.13

Desasosiego interno


  

   Se estremeció al entrar en el que ya no sería su hogar; sus lágrimas no aceptaban lo acontecido, consumiéndose ante cada rincón donde no volvería a verla descansar sobre sus canas marchitas. Entornaba sus ojos, que ya no volverían a sentirla. Su presencia, en cambio, permanecía como humedad en la madrugada, impregnando su porvenir. Un desorden aleatorio; no regresaría. Oía voces oscuras creadoras de insomnio. Un halo de su ser quedó plasmado entre los cuadros y las servilletas en las que escribía su nombre, con tanta delicadeza, tan increíblemente absorta…
Miró tras la ventana, ciega por los recortes de su alma destronada, y no pudo contemplar las flores sedientas, sinónimo de la desolación que la atormentaba, ejemplo fiel de su inesperada partida.
Decidió, entonces, apenumbrar la casa y dejarse caer en la sombra. Buscó lo ilógico y se acomodó sobre ello. Entró en la ajena habitación para rotar en el espacio vacío, observando a su alrededor miles de universos formados por átomos que volaban por toda la estancia sin pertenecer a un dueño.
-“Hemos sido víctimas de los rescoldos de mis propias espinas”- dijo en voz alta destrozando las palabras en terremotos internos. Cubrió sus dudas entre las manos con la esperanza de no ser encontrada. Se alejó; hundió su vida entre sus piernas, desquebrajando las vanidades convertidas en piedras del desierto, y las piedras en alma.
Pareció calmarse con la sequedad de las paredes que titilaban soledad y gritos mudos, haciéndole sentir minúscula en el terreno que pisaba. El único que conocía, el único en el que podía refugiarse. Y descorchó sus anhelos con la copa entre las manos, deseando desterrar de sus órganos todo el infierno que la atormentaría de por vida, debido a su falta de consciencia. Sus venas palidecían por la paz que iba a faltarle, por la agonía de no tocar la piel que le sanó las heridas, cuando se dañó a sí misma.
-“Los vertientes de su risa, ¿hacia dónde navegarían ahora? Si yo pudiera servirte de guía al igual que tú lo fuiste en los años brillantes en que tus ojos relucían… Recuerdo su luz, porque creí me atormentaba. Y su aroma… el único perfume que llevaré en las entrañas hasta el final de mis días. Y esos días, nefastos futuros que desearía presentes, ¿dónde os escondéis? ¡A más tardar no la alcanzaré en el sendero que ya debió tomar!”-.



 Licencia Creative Commons
Desasosiego interno por Arantzazu Mora Bellido se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

8.7.13

Fuerza




Con sus manos
Rechazaba la señal
De su risa.

Con su cuerpo,
El adhesivo de sus senos,
Escondía.

Con la locura
Transmitía
Suicida alegría.

(Más allá
Quedaría todo).

Los valles roció
Peñascosos
Alimentándolos de vida.

Halló la senda
Del que admira.

Sólo quiero
Allí ir,
Se empeñó
En decir.
Logrando lo ilógico:
Restaurar la humildad.

Horizontes
En vertical;
Su sed quebrada
Volvió a sonar.

De nuevo,
Brotó su risa,
Cascadas de humanidad.


           
        
               



Licencia Creative Commons
Fuerza por Arantzazu Mora Bellido se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

7.7.13

Ante la eterna noche




Razones enloquecidas
o sinrazones…
Desquebrajadas circunferencias
del antaño desconcierto…
Columnas salomónicas
y noches en vela.
Evolución de angustias
bajo el cielo eterno.
Borrones de color
en el infinito universo.
Rotaciones perdidas,
cárcel de heridas
del prófugo corazón.
Perder los pasos
que a ti me condujeron.
Ese mismo manto negro
permanece estrellado
siglos después.
Tormento
de viejos amantes
tras las cortinas.
Recuerdos de mi ser
y de aquél que fue...
Desconciertos;
nunca llegamos a nacer.




                                                                   Licencia Creative Commons
Ante la eterna noche por Arantzazu Mora Bellido se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.