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23.7.13

Rincones sedientos



     
      “Arrinconémonos en los confines innecesarios del mundo”.  Soñamos que nos perdemos y que no queremos ser encontrados pero en las ensoñaciones contemplamos a alguien que se adelanta, que se acerca en esa soledad perfecta que habíamos creado con tanto esmero y delicadeza. Y, por qué no decirlo, repleto de llanuras polvorientas. Alucinaciones o desvelos en la noche, cortinas que bailan con la brisa, esa compañera que se acerca y se aleja, como un amante en pecado.  Sortijas danzando, entonando melodías  con esa sobriedad que sólo la elegancia conoce. Surtidores de amor por los rincones donde habitan las pérdidas y las incertidumbres olvidadas. Es esa frescura nocturna la que nos hace desviarnos de los charcos del invierno. Inviernos permanentes en que recuperamos el sentido. O puede que lo perdamos…  Vibraciones solitarias que recorren el cuerpo, la vida, en las entonaciones de esa música, como un maremoto sorprendiendo.  Y desolaciones en las despedidas sedientas cuando el manto brillante entra por las puertas. Y de nuevo, ante las llanuras polvorientas me encontraré tejiendo con lazos la oscuridad deslumbrada por imaginaciones encendidas.






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14.7.13

Desasosiego interno


  

   Se estremeció al entrar en el que ya no sería su hogar; sus lágrimas no aceptaban lo acontecido, consumiéndose ante cada rincón donde no volvería a verla descansar sobre sus canas marchitas. Entornaba sus ojos, que ya no volverían a sentirla. Su presencia, en cambio, permanecía como humedad en la madrugada, impregnando su porvenir. Un desorden aleatorio; no regresaría. Oía voces oscuras creadoras de insomnio. Un halo de su ser quedó plasmado entre los cuadros y las servilletas en las que escribía su nombre, con tanta delicadeza, tan increíblemente absorta…
Miró tras la ventana, ciega por los recortes de su alma destronada, y no pudo contemplar las flores sedientas, sinónimo de la desolación que la atormentaba, ejemplo fiel de su inesperada partida.
Decidió, entonces, apenumbrar la casa y dejarse caer en la sombra. Buscó lo ilógico y se acomodó sobre ello. Entró en la ajena habitación para rotar en el espacio vacío, observando a su alrededor miles de universos formados por átomos que volaban por toda la estancia sin pertenecer a un dueño.
-“Hemos sido víctimas de los rescoldos de mis propias espinas”- dijo en voz alta destrozando las palabras en terremotos internos. Cubrió sus dudas entre las manos con la esperanza de no ser encontrada. Se alejó; hundió su vida entre sus piernas, desquebrajando las vanidades convertidas en piedras del desierto, y las piedras en alma.
Pareció calmarse con la sequedad de las paredes que titilaban soledad y gritos mudos, haciéndole sentir minúscula en el terreno que pisaba. El único que conocía, el único en el que podía refugiarse. Y descorchó sus anhelos con la copa entre las manos, deseando desterrar de sus órganos todo el infierno que la atormentaría de por vida, debido a su falta de consciencia. Sus venas palidecían por la paz que iba a faltarle, por la agonía de no tocar la piel que le sanó las heridas, cuando se dañó a sí misma.
-“Los vertientes de su risa, ¿hacia dónde navegarían ahora? Si yo pudiera servirte de guía al igual que tú lo fuiste en los años brillantes en que tus ojos relucían… Recuerdo su luz, porque creí me atormentaba. Y su aroma… el único perfume que llevaré en las entrañas hasta el final de mis días. Y esos días, nefastos futuros que desearía presentes, ¿dónde os escondéis? ¡A más tardar no la alcanzaré en el sendero que ya debió tomar!”-.



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8.7.13

Fuerza




Con sus manos
Rechazaba la señal
De su risa.

Con su cuerpo,
El adhesivo de sus senos,
Escondía.

Con la locura
Transmitía
Suicida alegría.

(Más allá
Quedaría todo).

Los valles roció
Peñascosos
Alimentándolos de vida.

Halló la senda
Del que admira.

Sólo quiero
Allí ir,
Se empeñó
En decir.
Logrando lo ilógico:
Restaurar la humildad.

Horizontes
En vertical;
Su sed quebrada
Volvió a sonar.

De nuevo,
Brotó su risa,
Cascadas de humanidad.


           
        
               



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7.7.13

Ante la eterna noche




Razones enloquecidas
o sinrazones…
Desquebrajadas circunferencias
del antaño desconcierto…
Columnas salomónicas
y noches en vela.
Evolución de angustias
bajo el cielo eterno.
Borrones de color
en el infinito universo.
Rotaciones perdidas,
cárcel de heridas
del prófugo corazón.
Perder los pasos
que a ti me condujeron.
Ese mismo manto negro
permanece estrellado
siglos después.
Tormento
de viejos amantes
tras las cortinas.
Recuerdos de mi ser
y de aquél que fue...
Desconciertos;
nunca llegamos a nacer.




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1.7.13

Hierático


Hierática y fría
sombra;
todo lo domina.

Entre verde
y gris nacida;
el peso le hace fuerte.

Un traspié,
un trasfondo;
alma de muchos
(corazón de pocos)

Razón de vida,
en pasos le esquivan;
soledad que es guía.

El agua le transforma
dejando a la deriva;
adorno y lejanía.

Vientos del mundo
unidos no pueden con él;
su alma está muerta
y su vida también.


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